Siempre habrá un principio y un final, en un libro, en un amor, en una canción y sobre todo en un corazón. Lo importante no son los logros, ni las metas que hemos conseguido a lo largo de la vida, sino las veces que nos hemos levantado de las caídas. Levantarnos, ponernos de pie y seguir caminando. Lo realmente importante es cuando hemos sonreído, sin saber porque, sin tener algún motivo. Llorar, cuando las lágrimas quemaban. No dejar de soñar, cuando las desgracias te atormentaban. Respirar cuando las palabras te asfixiaban, porque no las dejabas escapar. Seguir luchando, cuando ya ni tenías espada. No te preocupes por las piedras del camino, ni por los tropiezos, pero tampoco te fíes de ellos. No tengas miedo de mirar hacia atrás, pero jamás retroceder. Si te equivocaste rectifica, pero no borres tus confusiones, ni intentes llevar una vida de perfecciones. Porque la perfección, simplemente, no existe. No desees atrasar las agujas del reloj, solamente aliméntate de esos recuerdos, que siempre serán eternos. Si por casualidad decides parar a descansar, párate. Pero nunca dejes de caminar. Nunca ames un principio, ni odies el final. Date cuenta de que lo único de lo que te tenes que preocupar es de disfrutar.
lunes, 18 de febrero de 2013
Es fácil decir “tranquila no tengas miedo” pero es inevitable no
llorar, es inevitable no tener miedo..
Miedo a perder a la persona que es todo para ti.
Miedo a no volver a tener sus brazos como abrigo.
Miedo a echar de menos su sus ojos, su sonrisa, su voz, sus palabras,
su forma de mirar y de callar.
“Puede que no pueda hacer que no tengas ese miedo
simplemente diciendo que no lo tengas, pero no dudes ni un solo instante que haré lo que haga falta para que ese miedo salga poco a poco de tu mente”
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