Me gustas tanto que ya no sé si reír o llorar, si callar o gritar. Me gustas tanto que no te extraño, que no te pienso, que no me haces falta, que no te sueño, que no te necesito, que miento. Me gustas tanto que cada mañana, justo antes de abrir los ojos, pienso en ti. Me gustas tanto que odio la idea de que un día te vayas. Me gustas tanto que ya no sé si está bien o si está mal.
No hay comentarios:
Publicar un comentario