Haz que tu sonrisa cambie el mundo, pero no dejes que el mundo cambie tu sonrisa.
domingo, 20 de mayo de 2012
Me gustas tanto que ya no sé si reír o llorar, si callar o gritar. Me gustas tanto que no te extraño, que no te pienso, que no me haces falta, que no te sueño, que no te necesito, que miento. Me gustas tanto que cada mañana, justo antes de abrir los ojos, pienso en ti. Me gustas tanto que odio la idea de que un día te vayas. Me gustas tanto que ya no sé si está bien o si está mal.
Sí, puede que me haya cansado. Quizás me haya cansado de desilusiones, de intentar mostrar una sonrisa cuando en verdad quiero llorar, cansado quizás de soñar despierto. Y quizás también me haya cansado de esconder mis sentimientos, de fingir que todo me da igual. Cansada de dar pasos equivocados, cansada de tumbarme en la cama en plena tarde mientras ahí afuera pasa la vida como si nada.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)